Carta abierta 2020

 

Zacatecas, a 3 de enero de 2020

Amiga y amigo:

Me dirijo a ti no como un funcionario del Gobierno Federal, ni como una figura política de Zacatecas, sino como un ciudadano, como un amigo.

Ustedes me conocen, saben quién soy, de dónde vengo y a dónde voy. Donde algunos vieron terquedad, nosotros vimos constancia. Donde otros vieron necedad, nosotros vimos persistencia. Hoy, el tiempo nos ha dado la razón. Al lado del Presidente de la República, Lic. Andrés Manuel López Obrador, tenemos la distinción de servir a nuestra patria y a nuestra amada tierra, Zacatecas.

El 1º de julio de 2018, las y los mexicanos elegimos un proyecto que entendiera el dolor social largamente postergado, que tuviera como objetivos distribuir la riqueza, impartir justicia y mantener viva la esperanza.

A un año del inicio de la 4ta transformación en México, me es grato decirte que vamos bien, vamos por buen camino. Los cimientos del cambio ya se forjaron, ahora toca edificar y llevar a buen término la refundación de las instituciones y la lucha por la defensa de nuestro futuro.

La decisión de hacer llegar la transformación de México a Zacatecas ya está tomada, el espíritu de cambio ya está instaurado en las consciencias y en los corazones de nuestra gente.

En este movimiento de muchos años –décadas-, cabemos todas y todos los zacatecanos: mujeres y hombres comprometidos, organizaciones empresariales, organizaciones sociales, profesionistas, productores, comerciantes, prestadores de servicios, jóvenes, amas de casa, trabajadores de la ciudad y del campo; todos.

El reto es grande y debemos estar a la altura. Necesitamos seguridad, educación, bienestar social, salud, empleo, vivienda digna, funcionarios con vocación de servicio y una ciudadanía participativa.

¡Nuestra tierra es más grande que todos sus problemas!

Te invito a pensar y actuar por Zacatecas desde la reconciliación, dejando de lado cualquier diferencia y entendiendo que el tiempo de la acción es hoy, ahora, y que es tarea de todos.

Esta lucha es por los humillados y los ofendidos, por quienes no tienen nada y por quienes lo han perdido todo; es por nuestros abuelos, nuestros padres y nuestros hermanos; por los que se fueron y por quienes son la semilla de la realidad del mañana, nuestras hijas e hijos.

El año nuevo nos exige actuar con responsabilidad, con compromiso y sin bajar la guardia.

¡Llegó la hora! Te saluda y te envía un fuerte abrazo tu amigo:

David Monreal Ávila

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